La balacera registrada en Ojinaga durante la madrugada del 31 de marzo dejó a una familia de cuatro integrantes, incluidos dos menores, atrapada en medio de los disparos. De manera preliminar, autoridades estatales señalaron que el hecho podría estar relacionado con la privación ilegal de la libertad de un presunto delincuente.
La violencia volvió a encender las alertas en Ojinaga luego de un ataque armado ocurrido en una vivienda del municipio, donde quedaron marcas de disparos, rastros hemáticos y daños materiales. Los propios moradores reportaron el hecho y, según la información pública disponible, los cuatro integrantes de la familia que se encontraban dentro del domicilio resultaron ilesos pese a quedar en medio del intercambio.
En la revisión inicial del caso, autoridades estatales plantearon una línea que cambió el enfoque de la investigación: el secretario de Seguridad, Gilberto Loya, indicó que por la naturaleza de la escena la balacera podría haber derivado del levantón de una persona presuntamente vinculada a actividades delictivas, más que de un ataque directo contra la casa. Esa hipótesis sigue siendo preliminar y forma parte de las primeras indagatorias.
Por otra parte, la Fiscalía sostuvo en declaraciones retomadas por distintos portales que el hecho apunta más a un enfrentamiento entre grupos delictivos que a una agresión dirigida específicamente al domicilio. Entre los elementos que respaldan esa lectura están la dispersión de los impactos y el contexto violento que se ha venido registrando en la región de Ojinaga y el corredor noreste del estado.
Por ahora, la investigación sigue abierta y la autoridad mantiene como línea preliminar que la balacera pudo originarse por un levantón, mientras la Fiscalía sostiene que el domicilio no habría sido el objetivo directo. Lo confirmado hasta este momento es que el hecho sí ocurrió, que una familia quedó atrapada en la zona del fuego cruzado y que la violencia volvió a golpear a Ojinaga.





